Os dejé abandonados, sin una segunda parte que algunos esperabais, pues bien, aquí está. Retomo donde lo dejé, después de navidades y es que fue cunado intensifiqué mi búsqueda y más historias raras me pasaron.
Creí haber encontrado mi casa, dos seguidas en Campo di Fiori, pleno centro para vivir y nada de ruido dentro de las casas, eran perfectas.
Llegué a una de ellas, un poco vieja y pequeña, de precio... pues lo de siempre en Roma, pero quitando un poco de aquí y un poco de allá me quedaba allí, me podía quedar ahí. Después de ver la casa y conocer a una amiga de la futura conquillina ahí me quedé durante más de media hora de chachará con dos desconocidas, hasta que llegó otra persona a ver la casa a la que me presentaron como si yo fuese un amigo de las chicas y de la que nos hacía señales la futura conquillina que a esa no la quería, si si muy fuerte, yo viendo todo este panorama pensé que la casa era mía. Pasaron los días y no tenía respuesta, me habían vuelto a dejar tirado y no podía ser así que cogí mi móvil y mandé un mensaje cariñoso "me parece un poco de sin vergüenzas el que tengáis a la gente esperando sin una respuesta, me habéis hecho esperar por partida doble para mantenerme como una posible y al final quien decide soy yo así que no quiero la casa", no me gusta que me tomen el pelo, así que fuí rotundo.
La siguiente casa en Campo di Fiori, era preciosa, con salón y un baño arreglado, la habitación... pues como diría mi madre un cuchitril en lo alto de la cocina, para oler bien a fritanga y oir ruidos. La desesperación se apoderaba de mí y estaba dispuesto a quedármela, eso sí, después de que las chicas de la casa abriesen una botella de pecorino para mí y estar allí echando el rato. Pues en fin, el resultado era el de siempre, sin respuesta.
Me puse las pilas y ya se acercaba el momento... vi aún dos casas más, una con un perro y otra con un gato, si yo, uno de esos que no le gustan mucho animales para tener en un piso por todo lo que conllevan, pues allí estaba viendo una casa llena de polvo, con un perro gigante, un acuario lleno de peces y todo destartalado, intentaba autoconvencerme, pero nada. La del gato pues muy recogidita (que también diría mi madre) pero una casa muy aburrida a compartir con una persona que no estaba nunca en casa y eso precisamente no era lo que estaba buscando.
Así que finalmente llegó la sorpresa, una respuesta en el momento a grito de "sí meno male sangue caliente" y ahí me quedé más contento que unas castañuelas encontré casa en una zona bonita de Roma, cómoda, cerca de la oficina y a menos de 5 minutos de un Tuodi.
Después de 17 meses en Vía Durazzo, la gran casa, la casa de todos tocó un cambio. Después de haber convivido con gente de lo mejor, de haber tenido una suerte increíble cambiè de zona y por tanto de casa.
No quería terminar el post sin dar las gracias a todos los conquillinos que he tenido durantes estos meses y que han hecho de mi paso por Vía Durazzo algo inolvidable, así que muchas gracias a Benito, Pilar, Sara, Beita, Chuso, Magda y Mary y también a todos aquellos que por allí pasaron mientras vivía en esa casa que siempre será tan especial por mucho que siga siendo propiedad de un tal Massimo. Ah! y gracias a Melissa que es la que hizo posible que todos nosotros pasásemos por allí.
martes, 22 de marzo de 2011
Siluetas de buscar piso en Roma (II)
Etiquetas: blog, blogosfera, entrada blog,
aventuras en Roma,
buscar piso en Roma,
casa Roma,
Roma,
sobre mi
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



1 comentarios:
Abertoooo!! gracias a vosotros por cuidarla tanto!!!
por cierto, tenemos q vernos esta semana o el finde, qe va a hacer bueno, no?? es que estos días he estado encerrada en casa con 38 de fiebre... aún no he vuelto al trabajo de hecho...
un besito y ya me contarás qué tal en tu nueva casa!!!
Publicar un comentario