domingo, 20 de febrero de 2011

Siluetas de buscar piso en Roma

Madre del amor hermoso, creo que es la mejor forma para comenzar el post. Y es que no sabéis, bueno en realidad muchos sí, lo díficil que ha sido encontrar una nueva casa en Roma. Vale, tampoco me quería ir a cualquier sitio, pero no pedía tanto. Solo... una casa normal (por lo que en España entendemos como tal), que tuviera salón, un baño que estuviese bien, cama grande, luminosa, compañeros majos, bien de precio; es decir, lo que conocemos como "bueno, bonito y barato", pues eso es lo que yo buscaba.

A principios de diciembre me decidí a buscar piso y empecé a visitar las primeros, aunque eso supusiese tener que dejar Durazzo. Dejo de enllorarme y os cuento:

La primera casa fui a visitarla con Mery Pons, estaba cerca de la Catedral de San Giovanni y por lo tanto cerca también del Circolo degli Artisti, pero al llegar allí aunque la casa estaba bastante bien, los compis eran dos chicos italianos y un pakistaní, todos treintañeros y uno de ellos con la novia incorporada (si una de esas que vive más con el novio que en su propia casa), un poco cara, más de la cuenta, así que... siendo la primera era pronto para decidirse por una.

La segunda era la casa perfecta, gigante, un salón alucinante, de casa de verdad, y con una tele con la que bien podría dar envidia a golosinasvisuales. Era la casa que buscaba, compañeros italianos y jóvenes, aunque todo no podía ser perfecto, el chico que me enseño la casa calzaba unas "Hogan", esas maravillosas zapatillas que tanto les gustan a la mayoría de italianos. Resumiendo, que al final se me adelantaron porque la alquilaban en el momento y yo no podía nada más que desde Enero, así que... a seguir buscando.

A este punto creo que ya había utilizado una gran cantidad de medios para encontrar casa, desde kijiji, bacheca, portaportese, easystanza, pasando por Facebook y Twitter para desahogarme.

Y ahora es cuando llegó la tercera casa, aún con Pilar en Roma que vino a ver ese maravilloso piso que tenían esperando para enseñarnos, "cerca de Re di Roma", nada más entrar saltaban a la vista unas parades en un color beige ennegrecido, tipo paredes de corcho que hacían ver un poco lo que nos quedaba por ver. Era una casa con un solo baño para 5 personas y aunque la habitación era grande y tenía un balcón muy chulo a nadie se le ocurrió ventilar un poco el cuarto antes de que llegasemos, así que la cosa no se ponía muy bien y salimos de allí pitando.

La cuarta casa, esa que pensaba que era para mí, la primera de todas en la que me invitaron a sentarme y estuve más de media hora hablando con los que pensaba serían mis futuros compañeros de piso, situada en Piazza Bologna, justo a dos minutos del metro, una casa a compartir con dos hermanos, con salón, dos baños, y todo muy bien, menos la cama de 90 que tenía mi habitación y el tocador a lo Marilyn Monroe que no hacía más que ocupar espacio. Después de esperar a que me llamasen e ir a recoger un regalo que me dejé olvidado, no tuve ninguna noticia de ellos.

Y llegaron las navidades, volver a casa y el momento de esperar a la segunda entrada para no aburríos con mis aventuras de la búsqueda de piso.

PD: llamaba y escribía a pisos en las que me contestaban hombres y mujeres que bien podrían tener hijos, estar casados y haberse divorciado ya por la edad que tenían. Una odisea en Roma

3 comentarios:

samuel cordero dijo...

jajajaja muy buena, estoy esperando el 2 post yaaaaaaa !!!

Golosinavisual dijo...

tenías que haber aceptado mi propuesta :-P

Esperanza Garcia Nieto dijo...

queremos desenlace.... sobretodo kiero que nos transmitas esa sensacion de ir guardando las cosas en cajas y ver k aumentan las cajas y las cosas que aun te kdan por guardar... jajajajaja pregunta: como coño vas a llevarte lo que has ido acumulando en año y medio¿?

Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...